Entre nosotros
Una sola pieza fuerte, la mesa, y todo lo demás en voz baja
- Tipo de proyecto
- Interiorismo y amueblamiento
- Ubicación
- Caracas, Venezuela
- Año
- 2026
- Categoría
- Comedor
Un comedor independiente es un lujo poco frecuente, y también una trampa: si no se le da carácter, acaba siendo la habitación que solo se usa en Navidad. El encargo era exactamente ese, evitar que pasara.
La estrategia fue concentrar todo el peso en una sola pieza. La mesa, de mármol de veta muy marcada en tonos gris y tierra, funciona como una obra en sí misma: llena la habitación sin necesidad de nada más. A partir de ahí, todo lo demás baja el tono.
Las butacas se eligieron tapizadas en blanco, con carcasa envolvente y patas de madera clara: aportan comodidad para las sobremesas largas y, al ser todas iguales y neutras, no compiten con la mesa. El suelo de madera de tablón ancho y las paredes en blanco roto completan el fondo.
El techo es el segundo gesto del proyecto. Un plano de listones de madera recorre solo la mitad de la habitación, justo sobre la mesa, y baja la altura de forma controlada. Es la manera de dar intimidad a la zona de comer en una estancia con techo alto, sin construir nada que llegue al suelo.
La lámpara de burbujas de vidrio soplado hace el trabajo contrario al de la mesa: pesa poco visualmente, deja pasar la luz de la ventana y de noche se convierte en un racimo de puntos cálidos. El espejo ovalado con arco de latón, enfrentado a la ventana, devuelve la luz del jardín al fondo de la habitación.
El resultado es un comedor tranquilo, fácil de mantener y difícil de cansar. Es el tipo de habitación que no se pasa de moda porque nunca llegó a estar de moda: está bien resuelta y ya está.

