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Sobre mí

Diseñar espacios es, ante todo, comprender a las personas.

Interiorismo y diseño de espacios

Alejandro Alonso Porfidio

Siempre he sentido una conexión especial con los espacios y con la manera en que estos pueden influir en nuestras emociones, nuestros hábitos y nuestra forma de vivir. Hay lugares que nos transmiten calma, otros que nos inspiran y algunos que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en parte de nuestra historia. Esa capacidad de los espacios para generar sensaciones y permanecer en nuestra memoria es lo que despertó mi interés por el diseño y lo que, todavía hoy, impulsa mi trabajo.

Mi camino profesional comenzó en 2006, cuando inicié mis estudios de Arquitectura. Durante esa etapa adquirí una visión técnica y espacial que me permitió comprender los fundamentos de la construcción y la organización de los espacios. Sin embargo, fue mi primera experiencia profesional en un estudio de arquitectura la que marcó un punto de inflexión en mi trayectoria. Allí pude descubrir cómo las ideas se transforman en proyectos reales, cómo se resuelven las necesidades de cada encargo y cómo las decisiones de diseño influyen directamente en el resultado final.

Fue también durante esa experiencia cuando descubrí mi verdadera pasión por el interiorismo. Me di cuenta de que quería profundizar en una dimensión más cercana a las personas: la relación entre el espacio, los objetos, los materiales, la luz y quienes los habitan. Por ello, decidí continuar mi formación estudiando Diseño de Interiores, una disciplina que me permitió desarrollar una mirada más personal y comprender el diseño como un equilibrio entre estética, funcionalidad y bienestar.

Retrato en blanco y negro de Alejandro Alonso Porfidio, con las manos juntas bajo la barbilla y un jersey oscuro

Una mirada centrada en las personas

Creo que cada proyecto debe comenzar con una conversación. Antes de pensar en distribuciones, materiales o colores, me interesa conocer a la persona que hay detrás del encargo. Cómo vive, cuáles son sus rutinas, qué necesita, qué le inspira y qué pequeños detalles hacen que un lugar se sienta verdaderamente suyo.

Me gusta escuchar, observar y comprender. Considero que esa conexión es fundamental para desarrollar propuestas que vayan más allá de una imagen atractiva y respondan de manera real a las necesidades de cada cliente. Para mí, diseñar no consiste en imponer un estilo, sino en interpretar una forma de vivir y traducirla en un espacio con identidad propia.

Soy una persona detallista, cercana y adaptable. Disfruto explorando posibilidades, buscando soluciones y cuidando esos aspectos que, aunque a veces parezcan pequeños, pueden transformar por completo la experiencia de un espacio. Mi objetivo es que cada decisión tenga un sentido y que el resultado final refleje tanto las necesidades funcionales del proyecto como la personalidad de quienes lo van a disfrutar.

La naturaleza, los materiales y la luz como inspiración

Mi sensibilidad estética encuentra una inspiración especial en la naturaleza, los materiales naturales y las combinaciones de colores capaces de transmitir frescura, serenidad y equilibrio. Me atraen los espacios que invitan a detenerse, respirar y desconectar del ritmo cotidiano, sin renunciar a la funcionalidad ni a una identidad visual definida.

Entiendo la luz como uno de los elementos esenciales del interiorismo. Su intensidad, su dirección y la manera en que cambia a lo largo del día pueden modificar por completo la percepción de una estancia. Me inspira, por ejemplo, la luz que baña una habitación al amanecer, la calidez que adquiere un material bajo el sol o el contraste que aparece entre distintas texturas.

Los materiales, los colores, las proporciones y la distribución no son elementos aislados: juntos construyen una experiencia. Por eso, me interesa estudiar cómo se relacionan entre sí y qué sensaciones pueden generar. Aunque mi inclinación personal se acerca a los espacios conectados con la naturaleza, entiendo que cada proyecto tiene su propio lenguaje y que mi trabajo consiste en adaptarme a él, explorando diferentes estilos y soluciones según las preferencias y necesidades de cada cliente.

Una experiencia que amplía mi manera de entender los espacios

Mi historia personal también forma parte de mi mirada como diseñador. Emigrar de Venezuela a Europa supuso enfrentarme a un entorno diferente, descubrir nuevas culturas y comprender otras maneras de vivir y relacionarse con los espacios.

Ese cambio me enseñó a observar desde otra perspectiva, a adaptarme y a valorar las particularidades que hacen única a cada persona y a cada hogar. Las costumbres, la cultura, el entorno y las experiencias personales influyen en la forma en que habitamos un lugar. Comprender esas diferencias me ha permitido ampliar mi visión del diseño y reforzar una idea que considero esencial: no existen dos personas iguales, por lo que tampoco deberían existir soluciones idénticas para todas ellas.

Esta experiencia ha fortalecido mi interés por crear espacios que no respondan únicamente a tendencias, sino que tengan sentido para quienes los habitan y puedan acompañarlos a lo largo del tiempo.

Del concepto a una propuesta que puedes visualizar

Mi trabajo abarca distintas etapas del proceso de diseño, desde el desarrollo de ideas y la planificación del espacio hasta su representación mediante planos, modelado tridimensional y renders. Estas herramientas me permiten explorar alternativas, estudiar materiales y proporciones, y ayudar a que cada cliente comprenda mejor la propuesta antes de llevarla a la realidad.

También considero fundamental el diálogo durante el proceso. Quiero que las personas se sientan acompañadas, que comprendan las decisiones que se toman y que puedan participar activamente en la construcción de su proyecto. La comunicación y la atención al detalle son parte de mi manera de trabajar, porque creo que un buen resultado nace de la combinación entre criterio profesional, colaboración y una comprensión honesta de las expectativas del cliente.

Cada nuevo encargo representa una oportunidad para aprender, descubrir posibilidades y encontrar soluciones diferentes. Me interesa tanto el reto de aprovechar al máximo un espacio como la oportunidad de dar forma a una idea que todavía no existe, adaptándome a las particularidades de cada proyecto.

Crear lugares que permanezcan

Mi objetivo como interiorista es desarrollar espacios que acompañen a las personas en su día a día, que respondan a sus necesidades y que les permitan sentirse cómodas, identificadas y en armonía con su entorno.

Aspiro a crear pequeños oasis dentro de la rutina: lugares donde desconectar, compartir, descansar, disfrutar y construir recuerdos. Espacios que no solo tengan una presencia estética, sino que también transmitan algo y conserven su significado con el paso del tiempo.

Entiendo el interiorismo como una oportunidad para dejar una huella a través del diseño, no necesariamente mediante grandes gestos, sino también a través de decisiones sutiles, materiales bien elegidos, una luz cuidadosamente estudiada o una distribución que haga la vida más sencilla.

Porque, al final, mi propósito no es simplemente transformar espacios. Es comprender lo que cada persona necesita y convertirlo en un lugar que pueda sentir como propio.

Alejandro Alonso Porfidio

Interiorismo pensado para las personas. Espacios creados para vivirlos.

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