Elegancia sutil
Ladrillo visto, perfilería negra y madera clara para un piso urbano que se lee de un tirón
- Tipo de proyecto
- Interiorismo integral de vivienda
- Ubicación
- Madrid, España
- Año
- 2026
- Categoría
- Salón
El punto de partida era un piso urbano con buena luz y poca personalidad. Aposté por un lenguaje industrial contenido: ladrillo pintado de blanco, perfilería negra y madera clara, sin caer en el cliché del loft. La idea era que cada estancia se distinguiera y, al mismo tiempo, que el conjunto se leyera como una sola vivienda.
La mampara de cristal y hierro negro separa el recibidor de la cocina sin robar luz. Cuando está abierta, el piso se siente continuo; cuando se cierra, la cocina queda contenida y el ruido de la cafetera no invade el resto. Es el único tabique “duro” que añadí, y hace más trabajo que una pared ciega.
En la cocina, el ladrillo blanco y la madera clara calientan el negro de encimeras, grifería y electrodomésticos. Una estantería de hierro suspendida hace de campana y de expositor a la vez. El rincón de café, con barra y taburetes, convierte un pasillo muerto en un sitio donde de verdad se para uno por la mañana.
El estar se resolvió en una paleta gris, negra y blanca, con la madera del suelo como único contraste cálido. El sofá bajo, la mesa de hierro y las tres láminas monocromas mantienen el tono industrial sin que la estancia se sienta fría. La tira LED perimetral del techo hace el resto: luz limpia, sin puntos que compitan con la ventana.
El dormitorio baja el volumen. El muro de cabecero combina listones de madera y piedra en gran formato, con un disco oscuro como único gesto decorativo. La cama en terciopelo chocolate y las lámparas cilíndricas negras cierran una habitación pensada para dormir, no para enseñar.
Al final, el apartamento se sostiene en tres materiales bien elegidos y en una mampara que organiza sin cerrar. Industrial sí, pero habitable: se puede cocinar, trabajar y descansar sin cambiar de código en cada puerta.

