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Atemporal

Cocina, comedor y estar en un solo gesto, con la terraza como quinta fachada

Tipo de proyecto
Interiorismo integral de ático
Ubicación
Madrid, España
Año
2024
Categoría
Salón

El ático era una suma de estancias pequeñas que no aprovechaban ni la luz ni la terraza. La decisión de partida fue abrir la zona de día por completo: cocina, barra, comedor y estar en una sola planta, con el mismo roble claro bajo los pies y el mismo blanco en las paredes, para que los metros se leyeran de un tirón.

La cocina se resolvió en L con frentes blancos sin tiradores y una barra en piedra oscura texturada que hace de península. Tres lámparas cilíndricas negras marcan el sitio de desayunar; dos taburetes bastan. El microondas y el horno quedan integrados, y una hornacina iluminada rompe el frente para no convertirlo en un bloque cerrado.

El comedor ocupa el centro de la planta, justo frente a los ventanales. Una mesa redonda de madera clara, sillas con estructura negra tipo Eiffel y una lámpara de techo negra a varios niveles concentran la mirada sin necesitar más. Dos láminas abstractas en la pared del fondo cierran el rincón sin competir con la terraza.

El estar se apoya en una librería a medida de suelo a techo. Los nichos llevan tiras LED cálidas; abajo, cajones sin tiradores y una bandeja de madera sostienen el televisor. El sofá bajo, la lámpara de pie negra y la alfombra en tono piedra completan un rincón pensado para quedarse, no para enseñarlo.

El dormitorio principal abre a la terraza con un ventanal de suelo a techo. Cabecero empapelado en rayas suaves, mesitas con sobre gris, lámparas colgantes de cristal ámbar y un armario corredero con panel espejo: todo en la misma paleta neutra del resto de la vivienda, para que no haya un corte al pasar de la zona de día a la de noche.

El segundo dormitorio hace también de despacho: un escritorio en L de madera bajo la ventana, estantes flotantes con luz indirecta y un armario corredero espejado que multiplica la luz. La cama cabe sin pelearse con el trabajo; es una habitación pensada para vivir entre semana, no solo para dormir.

El baño sigue la misma lógica de contraste que la barra de la cocina: paramentos en piedra beige, mueble de lavabo con listones de madera, lavabo ovalado blanco y toda la grifería y perfilería de la ducha en negro mate. Una ventana alta dentro de la mampara trae luz natural sin renunciar a la intimidad.

Al final, el ático se lee como una sola pieza: la terraza alarga el estar, la barra conecta la cocina con la vida diaria y los dormitorios heredan la misma calma. Menos tabiques, más luz y un único criterio material de principio a fin.

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